El Real Madrid volvió a levantar el Trofeo “Teresa Herrera”, esta vez con una victoria de 1-0 sobre el Deportivo La Coruña, en una noche donde un destello de velocidad y precisión terminó inclinando la balanza.
El único gol del encuentro llevó la firma de Brahim Díaz. La jugada nació de manera inesperada, cuando un despeje de mano del arquero Linin encontró al atacante madridista, quien no desaprovechó el regalo. Díaz aceleró, dejó atrás a sus marcadores y se lanzó hacia el área coruñesa.

Ante la salida de Román, el delantero sacó una raya precisa que terminó escapando hasta el fondo de las redes.
Un golpe seco, oportuno y suficiente para decidir un partido que tuvo en ese instante su momento de mayor brillo.
RÉPLICA
En la foto principal, el DT del Real Madrid, José Mourinho, besa una réplica del enorme trofeo que se entrega año tras año al ganador del torneo «Teresa Herrera.
El triunfo también tuvo un significado especial para José Mourinho. El técnico portugués conquistó por segunda ocasión el tradicional trofeo, después de haberlo ganado por primera vez en 2013, también al frente del Real Madrid.

El “Teresa Herrera” es mucho más que un partido de verano. Su historia comenzó en 1946, cuando Sevilla y Athletic Club disputaron la primera edición, con triunfo sevillista por 3-2.
Desde entonces, el torneo se convirtió en una de las citas tradicionales del calendario futbolístico de La Coruña.
Y el premio mantiene un vínculo directo con la ciudad. El campeón recibe una réplica en plata de la Torre de Hércules, monumento emblemático de La Coruña y símbolo de una competición que año tras año reúne a protagonistas del futbol nacional e internacional.

Durante sus primeras décadas, el trofeo tuvo otra fisonomía. Hasta 1969, los campeones recibían enormes copas elaboradas por el escultor y orfebre Rafael Barros Merino.
Tras su fallecimiento en 1970, coincidiendo con las bodas de plata del campeonato, la organización decidió modificar el diseño y adoptar la pieza que actualmente distingue al ganador.

Esta vez, la historia volvió a teñirse de blanco. Un solo gol bastó. Brahim Díaz puso la velocidad, el Madrid la jerarquía y Mourinho volvió a levantar la Torre de Hércules en forma de trofeo.
Una noche breve, un gol decisivo y otra página para la historia del “Teresa Herrera”.
Dejar una contestacion