FRANCIA CHOCA CON  MARRUECOS

Los Mundiales nunca olvidan. Cambian las sedes, se renuevan los protagonistas y las camisetas lucen diferentes, pero hay historias que regresan cuando el calendario las convoca.

Este jueves, en el inicio de los cuartos de final del Mundial 2026, Francia y Marruecos volverán a encontrarse. Y esta vez no será un simple partido. Será un reencuentro con el pasado, una deuda abierta y una oportunidad para escribir un capítulo completamente distinto.

LOS MARROQUÍES, por el desquite.

Hay encuentros que trascienden el fútbol. Este tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de ellos.

Francia llega con la autoridad que otorgan los gigantes. Campeona del mundo hace menos de una década, finalista en Qatar y nuevamente instalada entre las favoritas, posee una plantilla diseñada para intimidar.

Kylian Mbappé sigue siendo el rostro de una generación extraordinaria, escoltado por el desequilibrio de Ousmane Dembélé, el talento de Michael Olise y la frescura de Desiré Doué y Bradley Barcola.

Un equipo que no solo juega para ganar: juega bajo la presión de confirmar que sigue siendo la potencia que domina el escenario internacional.

Pero enfrente estará un rival que carga un combustible mucho más poderoso que la estadística: la memoria.

FRANCIA, plagado de estrellas.

Marruecos no llega únicamente con futbol. Llega con una herida que nunca terminó de cicatrizar. En Qatar 2022 hizo historia al convertirse en la primera selección africana en alcanzar unas semifinales mundialistas, derribando prejuicios y reescribiendo los límites del continente.

Sin embargo, cuando la final parecía al alcance de la mano, apareció Francia para recordarle que los sueños más grandes también conocen el sabor de la frustración.

Aquel 2-0 todavía resuena en la memoria marroquí. No fue solo una derrota. Fue el final de una epopeya que había enamorado al mundo entero.

Cuatro años después, el destino vuelve a cruzarlos.

LO QUE VIENE

La ausencia por lesión de Ismael Saibari, su máximo goleador, representa un golpe sensible para los africanos.

Sin embargo, reducir las posibilidades marroquíes a una baja sería desconocer la esencia de un equipo que aprendió a desafiar cualquier pronóstico.

Achraf Hakimi continúa siendo el líder de una generación irreverente; Brahim Díaz aporta creatividad, Bilal El Khannouss y Ayyoub Bouaddi representan el futuro inmediato y Yassine Bounou sigue siendo ese arquero capaz de sostener una ilusión con una sola atajada.

Francia posee más nombres. Marruecos parece tener más razones.

Porque las revanchas no garantizan victorias, pero suelen transformar el miedo en valentía. Y cuando un equipo juega impulsado por una cuenta pendiente, el favoritismo comienza a perder peso.

Este jueves comenzarán oficialmente los cuartos de final del Mundial, pero para Marruecos el torneo parece empezar otra vez desde aquella noche de Doha.

HOY más que nunca Marruecos puede dar la campanada.

El rival es el mismo. El desafío también. La diferencia radica en que ahora la historia ofrece una segunda oportunidad.

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