DEVUELVEN  EL ALMA A LOS JUEGOS ESCOLARES

En la cancha no sólo rodó el balón. También rodaron sonrisas, abrazos y lecciones de vida. Con la voz entrecortada por la emoción, Alfonso Marín Beltrán, coordinador de la etapa de inspección de los Juegos Deportivos Escolares, lo resumió sin rodeos: “Estoy muy contento”.

Y había razones.

Alrededor de 300 niñas y niños tomaron las instalaciones para vivir una jornada donde el resultado fue lo de menos y el aprendizaje, lo de todo.

ALFONSO Marín (izquierda), con el maestro Efraín Montano, ícono del voleibol veracruzano.

Hubo voleibol, baloncesto y fútbol en eliminatoria directa; pero también balonmano, bádminton y ajedrez como espacios abiertos a la convivencia. El movimiento fue la consigna. La inclusión, la bandera.

Lo más significativo: el 50% de los equipos llegaron directamente desde la clase de Educación Física. Sin visorías, sin filtros, sin procesos selectivos. Equipos formados en la sesión cotidiana, guiados por su maestro, que ese día cambiaron el patio escolar por una instalación formal, con arbitraje oficial y federado.

“Vinieron a divertirse, a jugar”, insistió Marín. Y lo hicieron en un ambiente sano, con padres de familia que entendieron que el deporte escolar no es una vitrina de presión, sino un laboratorio de vida: aprender a ganar, aprender a perder, aprender a convivir.

EL OBJETIVO común, el bienestar de los niños y niñas deportistas.

Inclusión que no se anuncia, se vive

Uno de los momentos más significativos tuvo como protagonista a la escuela José María Morelos y Pavón. Bajo el trabajo coordinado entre docentes de primaria regular, educación especial y educación física, presentaron un equipo con “doble mérito”.

Niños con alguna condición o necesidad específica compitieron en igualdad de circunstancias. Ganaron partidos, sí; pero sobre todo ganaron confianza. Muchos ni siquiera notaron la diferencia. Y esa, quizá, es la mayor victoria.

Para llegar hasta esta etapa, ya habían superado una fase previa en la que participaron el doble de estudiantes, hace apenas dos o tres semanas. La masividad como semillero. “De la masividad debe salir el talento deportivo”, afirma Marín, convencido de que el deporte escolar no se construye desde la élite, sino desde la base.

Lo que viene: el sueño Regional

A finales de marzo llegará la etapa regional o preestatal. Competirán inspecciones de Coatepec, Cardel, Martínez de la Torre, Xalapa Sur y Xalapa Norte. La sede aún está por definirse, aunque en Xalapa ya levantaron la mano. Instalaciones, logística, seguridad y clima están sobre la mesa.

Antes, habrá cuatro convivencias más de juegos modificados: 26 de febrero, 2, 9 y 13 de marzo. Predeporte como fundamento, desarrollo motor como prioridad y respeto como cultura.

TRAS la exitosa fase de Inspección los ganadores se enfilan al evento regional.

Una inauguración hecha por y para ellos

La ceremonia inaugural fue distinta. Pensada para que el niño fuera el protagonista. Ellos tomaron protesta, realizaron el juramento deportivo y encabezaron el desfile. La niña encargada de declarar inaugurados los juegos celebró, además, su cumpleaños ese mismo día. El escenario fue suyo.

ASPECTOS del acto de apertura.

El acto fue encabezado por el maestro Froylán Alessy Mejía Ávila, director de Educación Física Estatal, acompañado por Alfonso Marín Beltrán y el profesor Efraín Montano, quien recibió un reconocimiento en vida por más de 35 años dedicados a la Educación Física en Veracruz. Jefe de rama, presidente de asociación, promotor incansable del deporte escolar y formador de generaciones de docentes. El aplauso fue largo, sincero, merecido.

EFRAÍN Montano (izquierda), Froylán Alessi Mejía y Alfonso Marín, durante el acto de apertura.

Supervisores de primaria, educación especial, educación física y directores de las escuelas participantes fueron testigos de una jornada que dejó claroque cuando la escuela entiende que el deporte es formación y no presión, el resultado trasciende el marcador.

Al final del día, mientras las canchas se vaciaban, quedó la certeza de que algo más grande se estaba construyendo. No sólo futuros atletas. Sino mejores personas.

Y eso, en tiempos donde el ruido suele ganar, ya es una victoria enorme.

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