Saúl “Canelo” Álvarez volvió a la cima del boxeo mundial. En una noche cargada de emociones en la Kingdom Arena de Riad, Arabia Saudita, el mexicano derrotó al franco-camerunés Christian Mbilli, le quitó el invicto y recuperó el campeonato supermediano del Consejo Mundial de Boxeo. Pero más allá del cinturón, su triunfo tuvo sabor a reivindicación.

“Se siente increíble, es algo difícil de explicar. Siento como si fuera mi primer título”, confesó un Canelo visiblemente conmovido. Después de 21 años como profesional, volver a conquistar esta corona representó mucho más que una victoria. Fue una respuesta para quienes, tras su derrota ante Terence Crawford, lo consideraban acabado.
“Muchos decían que ya estaba viejo o acabado, pero demostré que hay Canelo para rato”, sentenció el tapatío.
Sobre su rival, destacó su fortaleza y condición física, aunque aseguró que la experiencia fue determinante.
“Hice una pelea perfecta”, afirmó, convencido de que su defensa y capacidad para contragolpear neutralizaron buena parte del arsenal ofensivo de Mbilli.

También se quejó de los golpes a la nuca, que consideró peligrosos, aunque destacó que mantuvo la cabeza fría.
Y, fiel a su sentido del humor, bromeó con la advertencia de su esposa antes de salir al combate: si no regresaba con el cinturón, ¡mejor ni volviera!
Mbilli, por su parte, tuvo que aceptar que enfrente encontró a un rival de élite. Su agresividad inicial no bastó para quebrar la defensa del mexicano, quien supo administrar sus fuerzas y castigar los errores del franco-camerunés.
La pelea comenzó con un Mbilli insistente, lanzando combinaciones y buscando imponer su ritmo. Sin embargo, Canelo respondió con paciencia, golpes precisos al rostro y ataques al cuerpo. Los momentos culminantes llegaron en el sexto y séptimo asaltos, cuando potentes volados y uppercuts hicieron tambalear al retador.
En el octavo episodio, Mbilli fue penalizado con un punto por golpear a Canelo en la nuca. El cierre, en el duodécimo asalto, ofreció un intercambio explosivo que mantuvo la tensión hasta la campana final.
Las tarjetas confirmaron el triunfo mexicano: 115-112, 116-111 y 117-110, todas a favor de Álvarez.
No hubo nocaut, pero sí una victoria de inteligencia, experiencia y disciplina. Canelo recuperó su corona, defendió su legado y dejó claro que todavía no está dispuesto a abandonar el protagonismo del boxeo mundial.
AÚN FALTA

La victoria no convierte automáticamente a “Canelo” en campeón indiscutido. En este combate solamente estuvo en disputa el cinturón del CMB.
Para reunir nuevamente los cuatro grandes títulos de los supermedianos tendría que conquistar también los de la AMB, la FIB y la OMB. Tras derrotar a Mbilli se abrió la posibilidad para el tapatío de buscar unificaciones, pero esos enfrentamientos dependerían de negociaciones y de los compromisos de cada organismo.
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