CLÁSICO SIN DUEÑO

SAN DIEGO, California.— El “clásico joven”  no necesitó puntos en disputa para conservar su filo. América y Cruz Azul volvieron a encontrarse, esta vez lejos de la Ciudad de México y con el calendario de la Liga MX detenido por la Fecha FIFA, pero la camiseta, la rivalidad y el orgullo hicieron el resto.

El  0-0 en el Snapdragon Stadium, marcó un partido que tuvo ocasiones, respuestas bajo los tres postes y momentos de buen futbol, pero que terminó castigando la falta de contundencia de ambos conjuntos.

AMÉRICA y Cruz Azul dieron un buen partido, a pesar de que el gol no apareció.

La cita tenía una misión concreta. Mantuvo el ritmo competitivo mientras la Liga MX prepara su regreso el próximo 10 de octubre. Y aunque el carácter fue amistoso, nadie quiso regalar un centímetro.

Las ausencias provocadas por las convocatorias a selecciones nacionales obligaron a modificar piezas, pero ni América ni Cruz Azul renunciaron a competir.

El partido tuvo velocidad, duelos individuales y suficiente tensión para recordar que, aun sin tres puntos en juego, un clásico nunca es simplemente un amistoso.

MALAGÓN, EL GRAN REGRESO

La noticia más importante para Guillermo Almada estuvo lejos del marcador. Luis Ángel Malagón volvió a defender el arco americanista.

Después de siete meses fuera de las canchas por la lesión (rotura de tendón de Aquiles) sufrida el pasado 10 de marzo, el guardameta reapareció y lo hizo como si el tiempo no hubiera pasado. Seguro, atento y resolutivo, respondió cuando Cruz Azul consiguió acercarse con verdadero peligro.

MALAGÓN está de vuelta y exhibió gran forma.

Su regreso abre, además, una competencia de alto nivel en la portería azulcrema. Rodolfo Cota se ha ganado la confianza de Almada y ha respondido cuando recibió la oportunidad, pero la vuelta de Malagón modifica nuevamente el escenario.

Ahora el técnico uruguayo tiene un problema que cualquier entrenador quisiera tener, el dos arqueros capaces de pelear seriamente por la titularidad.

CRUZ AZUL TAMBIÉN MOVIÓ PIEZAS

La Máquina aprovechó el encuentro para darle minutos a jugadores que buscan consolidarse y también para observar nuevas alternativas.

Ralph Orquin tuvo su estreno con Cruz Azul, mientras Rodarte, Montes, Romero y Montaño recibieron participación en un compromiso que sirvió para evaluar variantes.

AMBOS cuadros tuvieron bajas por convocatoria a seleciones nacionales.

No todo estaba disponible para el conjunto cementero. Campos quedó fuera por una sobrecarga y el Toro Fernández tampoco pudo participar debido a una infección.

Aun así, Cruz Azul encontró caminos para inquietar al América y durante los primeros 45 minutos mostró ligeramente más iniciativa.

LAS NUEVAS CARAS DEL AMÉRICA

Almada también utilizó el escenario californiano para observar de cerca a sus incorporaciones.

Santiago Ramos Mingo y Santiago Bueno tuvieron sus primeros minutos con la camiseta azulcrema, mientras Carlos Álvarez dejó destellos de las condiciones que posee.

EL DEFENSOR uruguayo Santiago Bueno debutó con las Águilas.

Nicolás Ibáñez encontró algunas oportunidades, Palavecino buscó participar en la generación ofensiva y Alejandro Zendejas también apareció entre los hombres que intentaron romper el cerrojo cementero.

Pero entre aproximaciones y disparos, el gol siguió siendo una cuenta pendiente.

DOS ARQUEROS, UN MISMO DESTINO

El segundo tiempo mantuvo la misma historia. Cruz Azul avanzaba y encontraba a Malagón.

América respondía y se topaba con Gudiño.

Cada intento parecía anunciar el momento en que finalmente se abriría el partido, pero ninguno de los dos equipos consiguió encontrar al futbolista capaz de ponerse la capa de héroe.

Los cambios comenzaron a llegar. Piovi y Castro fueron algunas de las modificaciones realizadas por Cruz Azul, en una lógica también relacionada con la dosificación de cargas.

LAS ÁGUILAS estarán enfrentando el 4 de octubre a Chivas de Guadalajara, en otro amistoso.

Almada hizo lo propio y el encuentro comenzó a perder intensidad conforme avanzaban los minutos.

El partido se convirtió entonces en una especie de ajedrez futbolístico: movimientos constantes, jugadores buscando convencer y entrenadores tomando apuntes.

Pero el tablero nunca tuvo jaque mate.

UN CERO QUE DEJÓ ALGO

El silbatazo final confirmó lo que durante buena parte de la noche parecía inevitable. América 0, Cruz Azul 0.  Sin ganador, pero tampoco sin utilidad.

Para ambos cuerpos técnicos, el objetivo estaba más allá del resultado. Se trataba de conservar ritmo, repartir minutos, observar a los refuerzos, recuperar jugadores y encontrar respuestas antes de regresar a la competencia oficial.

Y en ese sentido, el Clásico cumplió.

La rivalidad dejó momentos de emoción, los arqueros hicieron su parte y las nuevas piezas tuvieron la oportunidad de mostrarse. Lo único que se resistió fue el gol.

Alineaciones iniciales

EL CIERRE

Quizá el empate sin goles no sea el resultado que más vende un clásico, pero esta vez el marcador cuenta apenas una parte de la historia.

América y Cruz Azul no fueron a San Diego a definir una temporada; fueron a preparar lo que viene.

La verdadera batalla comenzará cuando vuelva la Liga MX y no haya carácter de preparación ni margen para corregir sobre la marcha.

Entonces sí, las atajadas tendrán otro precio, las oportunidades pesarán el doble y la falta de contundencia ya no podrá justificarse como parte de un ensayo.

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