MÁS VERGÜENZA PARA EL CURRÍCULO   

Otra vez quedamos en ridículo. Otra vez la Selección Nacional fue incapaz de ofrecer argumentos futbolísticos para convencer, competir y, mucho menos, entusiasmar.

Un 2-0 que no solamente quedó registrado en el marcador del Coliseum de Los Ángeles, sino que  dejó al descubierto las enormes dudas que rodean al proyecto de la Federación Mexicana de Futbol.

EL TRI, nomás no.

Y aquí hay que ser claros. No se trata de poner a Rafael Márquez en la horca.

Si hay que entender que Rafa es todavía un técnico novato y que está en un proceso de aprendizaje, entonces se debe revisar qué clase de proyecto está construyendo la FMF alrededor de la Selección.

Porque el problema parece ser mucho más profundo que un nombre en el banquillo.

México no tiene fondo ni forma.

ÁLVARO Fidalgo (8), de México, no encontró eco en sus compañeros.

HOMENAJE

Antes de que comenzara el México vs Chile, el Coliseum se convirtió en escenario de un reconocimiento para el exarquero de la seleccion mexicana, Guillermo Ochoa, quien vivió una noche especial entre recuerdos, aplausos y el mensaje que quedó plasmado en las tribunas “Thank You Memo”.

No hay una idea reconocible. No hay una estructura que permita pensar que el equipo sabe perfectamente qué quiere hacer con la pelota.

No hay respuestas cuando el rival aprieta y tampoco aparecen soluciones cuando el partido exige imaginación.

Hay parálisis esquemática, poca llegada y demasiada incertidumbre.

SIN BRILLAR Chile se llevó la victoria.

Chile tampoco ofreció una actuación deslumbrante. No fue una exhibición andina para enmarcar. Pero encontró enfrente a un México sin ángel, sin personalidad y prácticamente sin capacidad de reacción.

Maximiliano Gutiérrez, al minuto 54, y Vicente Pizarro, al 65’, escribieron la historia de un 2-0 que será difícil de olvidar para el futbol mexicano.

Y mientras los chilenos celebraban, en las tribunas del Coliseum lo mejor de México estaba haciendo lo que la Selección no pudo hacer en la cancha, o sea  dar espectáculo.

ALEJANDRO Padilla jugó los 90 minutos. El arquero del Athletic Club de España seguramente volverá a la convocatoria del Tri.

La afición mexicana volvió a ser alegre, bullanguera, apasionada. Cantó, alentó y puso color a una noche en la que el equipo nacional volvió a quedarse corto.

Ese contraste resulta doloroso. El público responde. La camiseta pesa. La afición está.

¿Y el equipo?

KINGSTON YA ESTÁ EN EL HORIZONTE

Ahora viene Jamaica. Y ahí se acabaron los pretextos.

El inicio de los cuartos de final de la CONCACAF Nations League, en Kingston, pondrá a México frente a un escenario mucho más incómodo.

LA CARA de Israel Reyes lo dice todo.

La eliminatoria será a ida y vuelta y, jugando como lo hizo ante Chile, nadie puede asegurar que el Tricolor tenga el control de la situación.

Podrán regresar los llamados “europeos”. Podrá estar Edson Álvarez. Podrán aparecer Julián Quiñones,, César Montes, Raúl Jiménez. También existe la expectativa por el regreso de jugadores que han sufrido lesiones, como Hirving “Chucky” Lozano y Luis Romo.

Y Gilberto Mora, mientras tanto, está a un tris de dar el salto al futbol europeo.

Pero ningún nombre, por importante que sea, puede resolver por sí solo un problema colectivo.

Los jugadores pueden cambiar. La camiseta puede cambiar de dueño. El entrenador puede cambiar. Lo que no puede seguir igual es la ausencia de una idea.

Porque una Selección no se construye juntando nombres y esperando que el talento individual resuelva aquello que el funcionamiento colectivo no puede resolver.

HAY QUE RESPIRAR PROFUNDO

Esta vez toca sacar el pecho y  tratar de inhalar profundamente, aunque el exhalo sea penoso.

Porque México está entrando en una zona donde cada partido comienza a tener consecuencias. Ya no alcanza con decir que se está trabajando. Ya no basta con hablar de procesos, proyectos y preparación. La cancha exige respuestas.

La Selección Mexicana necesita demostrar que existe un plan y que ese plan puede ejecutarse bajo presión.

RAFA, con saldo negativo en la Fecha FIFA.

Si Rafael Márquez es un entrenador en formación, habrá que darle las herramientas y, al mismo tiempo, exigirle resultados. Pero la responsabilidad no puede caer exclusivamente sobre él.

La FMF debe explicar qué quiere de esta Selección, hacia dónde la conduce y con qué argumentos pretende convencer a una afición que ya ha visto demasiadas veces la misma película.

Porque el problema no es perder contra Chile. El problema es perder sin saber exactamente por qué se juega como se juega.

Y eso, para una Selección Nacional que pretende competir seriamente, es mucho más preocupante que un simple 2-0.

México no necesita discursos. Necesita futbol.

Y en Kingston, más vale que aparezca.

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