El próximo sábado, a las 11 horas, la cancha de la Unidad Deportiva Universitaria será el escenario donde Dique y Coapexpan escribirán un nuevo capítulo de la historia del futbol Máster, certamen auspiciado por la Fundación de la Universidad Veracruzana.

Una vez más, el conjunto Rojo aparece en el partido decisivo envuelto en la esperanza de un equipo donde habitan la entrega, el buen trato de balón y la estimación por una camiseta que ya presume un lugar privilegiado en las vitrinas del tradicionalismo futbolero.

Enfrente estará el Dique, siempre imponente, sereno y letal. El multicampeón volvió a mostrar su jerarquía al aplastar 5-0 a Deportivo + 50 en una primera mitad demoledora sobre la cancha uno de la Unidad Deportiva Universitaria. Mientras tanto, Coapexpan libraba una batalla más exigente ante el histórico Nápoli, al que superó 3-1.
Vendaval hilandero
Los dirigidos por los hermanos Quiroz fueron un auténtico vendaval durante los primeros 45 minutos.

Allí construyeron la goleada con cinco golpes certeros que prácticamente sentenciaron el encuentro. Después llegó el ajuste de líneas, el control del juego y la conservación de una ventaja que ya parecía imposible de remontar.

Deportivo 50 y Más se convirtió en un espectador obligado de la tormenta hilandera. Sin capacidad de respuesta, soportó el dominio de un equipo acostumbrado a estas instancias y que volvió a recordar por qué carga con el peso de su historia.

Los goles del Dique fueron obra de Miguel Gavidia, Jaime Tlaxcalteco, un doblete de Miguel Viveros y un tanto más de Arturo Báez.
Rojo vivo

Pero si Dique impuso condiciones, Coapexpan escribió su propia gesta. Derrotar al histórico Nápoli exigía algo más que futbol, y ese ingrediente apareció en la forma de una palabra: actitud.

Los Rojos disputaron cada balón como si fuera el último. Corrieron, lucharon y se multiplicaron en cada sector del campo. En el cuadro napolitano hubo talento y experiencia, pero no todos encontraron la misma intensidad que demandaba una semifinal de este calibre.
Jorge Hernández adelantó a la “squadra di calcio”, pero aquel gol no hizo más que picarle la cresta al gallo colorado. La reacción fue contundente.

Jorge Mulato empató el partido, Alejandro Rosas le dio vuelta al marcador y Marco Dauzón terminó por sellar una victoria que quedará guardada entre las páginas más memorables del equipo rojo.
Así, Dique y Coapexpan embobinarán una final con tono histórico. El primero llegará con su tradicional frac futbolero, cargando el prestigio de sus títulos y su linaje ganador.

El segundo aparecerá con un atuendo quizá menos costoso, pero confeccionado con la misma elegancia de los equipos que saben jugar con el corazón.
El sábado habrá un campeón. Después habrá una historia más que contar.
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